Tras dos décadas de postguerra y franquismo España empieza una apertura hacia el exterior al final de la década de los 50.
El aislamiento había hecho que las corrientes de pensamiento y artísticas no penetraran en el país y durante estos 20 años se impuso un modelo de arquitectura franquista que ensalzaba los valores del régimen.
Con los años 60 llega la apertura definitiva del régimen hacia el exterior y con ello un boom económico basado en el turismo. Esta industria reclama construcciones (hoteles y bloques de apartamentos principalmente) orientadas a albergar al gran número de turistas procedentes tanto de España como de Europa.
Es en este momento cuando un grupo de jóvenes arquitectos adopta las características del Racionalismo, movimiento arquitectónico predominante en EEUU y Europa en la segunda mitad del SXX, para estos nuevos edificios.
El Racionalismo había comenzado a principio de siglo con Frank Lloyd Wright continuando con Mies Van der Rohe y alcanzado su máximo exponente en la figura Le Cobursier. Es precisamente en propuestas de Le Corbusier en las cuáles se basa Juan Guardiola Gaya para plantear algunos edificios de la Albufereta de Alicante. Juan Guardiola junto con Juan Antonio García Solera son los dos principales arquitectos de lo que hemos denominado RACIONALISMO LEVANTINO.
El RACIONALISMO LEVANTINO adopta la manera de proyectar y los materiales del Racionalismo como el hormigón, al acero y el vidrio y los adapta a las características y necesidades locales introduciendo el ladrillo caravista como principal material de fachada.

